Videojuegos: los dos lados de la pantalla – texto curatorial

En menos de 50 años el videojuego ha expandido sus límites y fronteras dentro y fuera de la pantalla, generando un alto impacto en la cultura y la sociedad, constituyéndose en motor de cambio tecnológico y científico.

Las cifras acreditan su relevancia: en 2018 el videojuego, con más de 1.200 millones de jugadores, generó unos ingresos de 135.000 millones de dólares.

En el ámbito tecnológico se convierte en motor de innovación: las consolas son los primeros ordenadores personales en entrar a las casas, el ocio mueve la producción de chips, se llevan a cabo mejoras en el procesamiento y nuevas interfaces…incluso modifican tendencias en el ámbito científico, promoviendo modelos de ciencia abierta gracias a su uso para la cooperación en la resolución de múltiples problemas a través de la computación humana.

En el ámbito artístico y cultural, han reclamado su puesto ocupando su lugar en los museos, influyendo y afectando otras formas de arte, y suponiendo una de las herramientas culturales más potentes en la transmisión de valores y significados.

La exposición Videojuegos: los dos lados de la pantalla muestra el extenso territorio que los videojuegos han generado, desplazando fronteras con otras áreas, tecnologías y formas de vida: desde las implicaciones económicas y laborales de la industria hasta su capacidad para generar conocimiento colectivo, sus repercusiones socioculturales o su vertiente más artística. Este recorrido pretende aflorar algunas de las cuestiones más relevantes del medio, con el objetivo de establecer un espacio de reflexión: ¿cuál es la relación entre el mundo físico y el virtual en el mundo del videojuego? ¿qué impacto tiene en nuestro cerebro? ¿qué nuevas formas de identidad, de ocio y de comunidad está facilitando?

Videojuegos: los dos lados de la pantalla es una exposición dirigida tanto a quienes han crecido en el amplio universo de los videojuegos, como a quienes quieren acercarse a conocerlo dispuestos a dejarse sorprender.